EL ORIGEN DEL SABOR
En el corazón de Zapotiltic, Jalisco, nació una idea que comenzó en una reunión familiar y terminó convirtiéndose en un sabor con identidad propia. Todo empezó cuando Luis Lares, al atender su restaurante, observó que sin importar el platillo sus clientes siempre pedían más chile; lo compraba a los fruteros del pueblo, herederos de una mezcla artesanal que durante generaciones acompañó la fruta, hasta que una pregunta cambió el rumbo: ¿por qué un chile tan bueno no podía convertirse en un orgullo de México?
MOLDEANDO LA REALIDAD
Con el consejo de su padre —“Mijo, síguele... solo no hagas tanto ruido.”— comenzó un camino de pruebas, errores y aprendizaje. Fueron meses de experimentar con chiles, tostados, sal y proporciones, afinando cada intento hasta encontrar el equilibrio perfecto entre tres chiles tostados y sal de grano; así, desde la paciencia y la constancia, nació El Canelito.
UN PRODUCTO ÚNICO
Más que un condimento, El Canelito representa el espíritu del emprendedor mexicano: transformar una tradición local en un producto capaz de llegar a cualquier mesa sin perder su origen artesanal, en un mundo cada vez más lleno de sabores artificiales. Su nombre nace del apodo de cariño de un hijo; su esencia, del trabajo, la familia y el orgullo por Zapotiltic.
HECHO EN MÉXICO
El Canelito demuestra que las grandes ideas nacen de pequeños momentos: una reunión familiar, una receta auténtica y la determinación de probar que lo hecho en México puede conquistar cualquier lugar del mundo.